UNA DEUDA NO SALDADA
Hace 32 años aterrice por primera vez en Grajos, estaba haciendo la mili en Leganes, y Guille me hizo el favor de subirme con su 600 desde Madrid, favor que como otros muchos, no le he agradecido lo suficiente, como es natural, estaba mas pelao que el gallo de morón y coger un taxi era algo impensable para mi paupérrimo presupuesto, no era un viaje turístico, en aquellos años, mi amor por el paisaje rustico, aun no se había desarrollado lo suficiente, mi viaje obedecía a otro tipo de amor, iba a pedir la mano de una de las mozas mas bonitas jamás nacidas por estas tierras, ardua tarea dado que carecía de ponderadores, hacienda, y pedigrí, virtudes todas ellas muy apreciadas por el tribunal competente.
Una vez haber sido juzgado con magnánima benevolencia y haber gozado de la hospitalidad y el cariño de mi futura familia, en especial de mis encantadoras “cuñadas”, mi “novieta” y yo salimos a dar un paseo por el pueblo y sus alrededores, la moza en cuestión, ya me había puesto al corriente de una costumbre ancestral, que consistía en que el forastero que se llevaba a una lugareña, debía pagar un peaje a sus quintos, por tamaña osadía, de lo contrario acabaría puesto a remojo en el “pilon” especialmente preparado a tal efecto, como la petición de mano ya era de dominio público, temía yo verme asaltado por los mozos en petición del diezmo, y dada la precaria situación de mi tesoreria, verme abocado a ser pasto de las chanzas y chirigotas de los quintos, mientras chapoteaba en tan rústica piscina, en mi primera visita, tuve suerte, y pude zafarme de la ronda que de seguro seguía mis pasos con tan aviesos propósitos
En la siguiente visita, y teniendo mi soldada aun caliente, ose pasearme solo por el pueblo, por si se terciaba, y con la excusa de la tradición, correrme una farra memorable con los lugareños, pero tampoco hubo encuentro, fue en la tercera visita, otra vez mas seco que una mojama, cuando fui requerido a compensar el expolio, pero…oh mísero de mi…soldado de leva y con no escasos vicios, a penas tenia pecunio para el billete de vuelta en el metro…así que se celebro un consejo sumarisimo, y tras una rápida deliberación fui emplazado a satisfacer la deuda de honor en circunstancias mas propicias para mi economía, favor que aún guardo en lo mas profundo de mi recuerdo…..
Por unas u otras circunstancias, y hay quien me acusa de haber roto la tradición por mi condición de catalán y por lo tanto moroso para esos lances, todavía soy confeso deudor
Y me apresto a la primera ocasión a cancelar con creces e intereses la deuda contraida.
Con dolor de corazón y propósito de la enmienda un abrazo a todos vosotros.
Jose Luis Posa (que en Gloria està)